La procesión

Hermandad infantil de hebreos, en la procesión del Domingo de Ramos de 2008. FOTO: F. EXPÓSITO

Virgilio Olmo marcó las pautas de una cofradía que, pese a su marcha, ha mantenido las directrices en la procesión. Al tratarse de una cofradía que evitó desde sus inicios la marcada rivalidad que ha pervivido en la Semana Santa de Baena, su desfile procesional es un perfecto equilibrio entre la cola negra y la cola blanca en el que la importancia de la procesión como etapa formativa y semilla de la celebración cuaresmal ha sido fundamental. Por eso, todas las hermandades se vuelcan en tener participación en la procesión de la Borriquita a través de sus cofrades más jóvenes, convirtiéndose el desfile en una procesión de enorme sentimiento familiar y cofrade.

La cruz parroquial abre procesión, siguiendo después las bandas infantiles de las centurias romanas de Baena, los evangelistas y los judíos infantiles de ambas colas, que alternan su presencia sin primar ninguna cola. Después continúan las representaciones infantiles de las distintas hermandades de la Semana Santa y los acompañantes e invitados de la cofradía. La hermandad infantil de los Hebreos atrae la mirada de los baenenses por tratarse de la hermandad matriz en torno a la que ha crecido la cofradía. El desfile se completa con la participación de los hermanos mayores de las distintas cofradías, los hermanos de la cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, la Corporación municipal y la Banda Municipal de Música.

Autor galería: Carlos V. Bernal