Los pasos actuales

La Semana Santa de Baena es una de las que han conservado más elementos escenográficos de siglos pasados durante los recorridos procesionales. Los pasos, al ser elementos visuales y orales transmitidos a lo largo de las décadas, se han conservado de manera muy erosionada en nuestros días, por lo que su recopilación originaria es muy difícil y se ha de recurrir en muchas ocasiones a los recuerdos orales de personas mayores, tal y como hizo Juan Torrico Lomeña para la elaboración de su Libro de Pasos. El único texto escrito que se ha conservado es el Sermón de la Pasión, gracias a la copia realizada por José María López y Arriero en 1857.

¿Pero qué son los pasos?

Juan Torrico Lomeña los define como “escenificaciones bíblicas hechas por los cofrades en el transcurso de las procesiones o en intermedio de éstas, y que como toda tradición sin una reglamentación escrita, han sufrido la erosión del paso del tiempo”. En un intento de recuperar y conservar los pasos de la Semana Santa de Baena, Juan Torrico recopiló en 1990 las escenificaciones en este libro que ahora ve la luz, y que dividió en tres capítulos: el relato bíblico y evangélico, el detalle de los pasos y su ceremonial y las escenas de la creación y de la pasión de Jesús. Pero veamos cuáles son los pasos que se han mantenido o se han recuperado en los últimos años.

Evangelistas, durante la procesión del Viernes Santo por la mañana. FOTO: F. EXPÓSITO

 

El recorrido cronológico de las procesiones

La Semana Santa de Baena se caracteriza porque la pasión, muerte y resurrección de Cristo se realizan de manera casi cronológica en las distintas procesiones, de tal manera que las imágenes no rompen la sucesión de los últimos momentos de la vida de Jesús y es imposible ver desfilar un Crucificado el Domingo de Ramos o un Nazareno el Miércoles Santo. En Baena se conserva desde hace siglos una cronología que posibilita mantener el orden de la celebración en el sentido más solemne y fidedigno con lo que fue la realidad de los últimos días de la vida de Jesús. De esta manera, cada procesión simboliza un pasaje bíblico narrado en los evangelios. Los desfiles se inician el Domingo de Ramos con la procesión de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (San Mateo 21.1-11), por lo que el único paso que procesiona es el de la ‘Borriquita’. La siguiente procesión no tiene lugar ya hasta el Miércoles Santo (San Mateo 26.36-46), que simboliza la oración de Jesús en el Huerto antes de ser prendido. La procesión del Jueves Santo escenifica la prisión de Jesús en el huerto de Getsemaní (San Marcos 14.43-52). El Viernes Santo por la mañana tiene lugar el recorrido de Jesús hacia el Calvario, con la imagen titular de Jesús Nazareno en la procesión (San Lucas 23.26-32). Por la noche del Viernes Santo, el desfile escenifica el santo entierro de Jesús (San Mateo 27.33-38 y 27.57-61). La procesión del Sábado Santo, que ya no se celebra, simbolizaba la Soledad de María Santísima (San Juan 19.25-27). El Domingo de Resurrección tiene lugar la resurrección de Jesús (San Mateo 28.1-10), mientras que la cofradía del Santísimo Cristo del Perdón o Silencio, que recorre las calles de Baena en las primeras horas del Viernes Santo, realiza un vía crucis que se convierte en una meditación sobre las catorce estaciones de la Pasión de Cristo (San Marcos 15.1-15).

Paso del Baile el Viernes Santo por la mañana e Baena. FOTOGRAFÍA: F. EXPÓSITO

El paso de los evangelistas

El paso de los evangelistas, conocido popularmente como ‘asustar a los evangelistas’ o ‘El Baile’ es uno de los más pintorescos y llamativos que se escenifican. Se desarrolla durante los recorridos procesionales del Domingo de Ramos, Miércoles Santo, Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Simboliza la persecución que se cometió contra los cristianos en sus orígenes y, en concreto, sobre los evangelistas. El acto se representa durante el recorrido de las procesiones y tiene como protagonistas a los cuatro evangelistas (Juan, Lucas, Marcos y Mateo), que van delante de la turba de judíos en fila de uno y separados una veintena de metros unos de otros. Junto al primero de ellos, Juan, van los trompeteros y el cuadrillero de pasos se sitúa entre los evangelistas. Cuando el cuadrillero da la orden, uno de los trompeteros da la señal de atención y los evangelistas comienzan a simular que escriben sobre una tablilla. En ese momento sale de la turba un judío que, sin tambor y con la celada bajada, se aproxima dando pequeños saltos a los evangelistas. Lleva la mano izquierda sobre la espalda y la derecha sobre la celada. Entonces se acerca de manera cautelosa al primer evangelista por el lado izquierdo y observa lo que escribe. Después lo hace por el lado derecho y, por último, se sitúa delante del evangelista, con la mano derecha levantada y la izquierda separada del cuerpo, e intenta arrebatarle la tablilla, que esconde rápidamente el evangelista. Los dos hacen un giro, que parece un paso de baile, por eso su popular denominación, y finalizan con una reverencia. Este acto se repite con los otros tres evangelistas.

Lavatorio de los Apóstoles en la iglesia de Santa María la Mayor de Baena. FOTOGRAFÍA: M. PRIEGO

El lavatorio de los apóstoles (Jueves Santo)

El lavatorio de los pies de los apóstoles se celebra en las iglesias de San Francisco, Auxiliar de Santa María la Mayor y San Bartolomé y rememora el hecho bíblico en el que Jesús, antes de la fiesta de la Pascua, lava los pies a sus discípulos en señal de humildad y amor al prójimo. El párroco de la iglesia de San Francisco y el de la Auxiliar lavan el pie izquierdo a cada uno de los apóstoles, mientras éstos tienen puesto el rostrillo. Si en el primer caso los protagonistas son los apóstoles de la cofradía de Jesús Nazareno, en el segundo son los de la cofradía de Jesús del Prendimiento. En la iglesia de San Bartolomé, el párroco hace el lavatorio a doce fieles. En la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el sacerdote da el abrazo a los doce veladores de la hermandad del Santísimo.

El abrazo de los apóstoles (Jueves Santo noche y Viernes Santo mañana)

Abrazo de los Ápóstoles en la Almedina de Baena el Jueves Santo. FOTOGRAFÍA: M. PRIEGO

En la salida de la procesión del Jueves Santo se produce el paso del abrazo de los apóstoles, en el que participan la hermandad de Apóstoles de San Pedro. El acto se inicia con el abrazo de Pedro a Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, que está situado junto a la puerta de la iglesia de Santa Marina. Pedro, que lleva rostrillo y peluca, se acerca con los brazos abiertos y elevados en señal de entrega y amistad al Maestro en tres ocasiones, tras lo cual se gira y comienza el abrazo de todos los apóstoles. El acto está rodeado de una gran emotividad porque se celebra entre una gran multitud de personas que guardan silencio. El último de los apóstoles busca a Judas para abrazarlo en tres ocasiones, aunque el apóstol traidor no acepta el abrazo y se esconde entre la turba de judíos. Cuando finaliza este acto, se inicia el prendimiento de Jesús. El acto lo escenifican también los apóstoles de la cofradía de Jesús Nazareno el Viernes Santo por la mañana.

La ofrenda de los atributos y martirios (Viernes Santo mañana)

Tras el acto de salida de Jesús de la iglesia de San Francisco, y cuando la imagen se encuentra entre la puerta de la iglesia en la calle San Francisco y la verja, la hermandad de los apóstoles realizan el paso de ofrenda de los atributos. Los discípulos se colocan en fila de uno, con el rostrillo puesto, y van ofreciendo sus atributos correspondientes, elevándolos ante la imagen de Jesús Nazareno y realizando una reverencia con la cabeza. Del mismo modo, cuando Jesús se encuentra a la altura del colegio de la Puerta de Córdoba, la Corporación de los Profetas lleva a cabo la ofrenda de sus martirios. Para ello los elevan en tres tiempos y los bajan en otros tres. Finalizan con una reverencia inclinando la cabeza.

La bendición de Jesús (Viernes Santo mañana)

Durante el recorrido procesional del Viernes Santo por la mañana, Jesús Nazareno bendice al pueblo de Baena al poseer la imagen su brazo derecho articulado. En el descanso de la procesión, Jesús también da la bendición a su madre cuando se encuentra en el Paseo. A mediados del siglo XX también realizaba este paso Jesús del Prendimiento.

 

 

El Sermón del Paraíso (Viernes Santo mañana)

En un sencillo y pequeño escenario situado en la plaza de la Constitución, y que se eleva unos metros del suelo, se escenifican diversos autos bíblicos que recuerdan la expulsión del paraíso terrenal de Adán y Eva al cometer el pecado original, el sacrificio de Isaac y diversas secuencias de la Pasión. Desde el balcón central de la Casa del Monte, el capellán se encarga de dirigir los distintos acontecimientos que se narran. En primer lugar se representa el Sermón de la Creación. Recuerda el paraíso, la tentación, caída y primera promesa de redención de Dios. En este auto intervienen Adán, Eva y el Ángel del Paraíso. A continuación se escenifica el sacrificio de Isaac, en el que participan Abraham, Isaac, el Ángel, así como un borrego que es sacrificado de manera simbólica al final.

Sermón del Paraíso el Viernes Santo en Baena. FOTOGRAFÍA: F. EXPÓSITO

El Sermón de la Pasión (Viernes Santo mañana)

Tras la celebración del Sermón del Paraíso tiene lugar en la Plaza de la Constitución el Sermón de la Pasión, en el que se escenifican distintos pasajes de los últimos momentos de la vida de Jesús, aunque en esta ocasión no son personas, sino las propias imágenes las protagonistas de los autos. El acto es narrado por el sacerdote de Santa María la Mayor, que describe el acercamiento de la imagen de María Magdalena a Jesús para despedirse de él. Posteriormente, todo rodeado de una gran expectación al encontrarse la plaza colmada de público, Jesús es portado a hombros al encuentro de su madre, la Virgen de los Dolores. Es el momento en el que simbólicamente se escenifica el adiós de Jesús antes de ser prendido por los judíos. Jesús, entonces, da la bendición a su madre y al pueblo reunido. Todo se prepara ya para el prendimiento de Jesús.

El abrazo de Judas y el prendimiento (Miércoles, Jueves y Viernes Santo)

El prendimiento de Jesús se representa en la noche del Miércoles y Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. Tiene como protagonistas a los sayones y judíos de la cola blanca los dos primeros días y a las imágenes de Jesús del Huerto y Jesús del Prendimiento, y a los judíos colinegros y Jesús Nazareno en la mañana del Viernes Santo por la mañana. El Miércoles Santo se escenifica el acto junto al monumento al Judío cuando llega la imagen de Nuestro Padre Jesús del Huerto. Los sayones se encargan de abrir la calle para poder representar el auto. La turba de judíos de la cola blanca se sitúa a unos treinta pasos de la imagen. Es entonces cuando de ella sale Judas con los brazos abiertos y dando pequeños pasos. En tres ocasiones se acerca a Jesús, hasta que toma una lamparilla y el cuadrillero de los sayones le conduce de espaldas a la imagen y dando pequeños golpes con un bastón. Tras realizar tres veces el camino, Judas regresa a la turba para proceder al prendimiento. Los judíos se acercan corriendo y toman la imagen, mientras flamean las banderas y suenan los tambores. En la salida de la procesión del Jueves Santo, cuando la imagen de Jesús del Prendimiento se encuentra junto a la puerta de la iglesia de Santa Marina, se lleva a cabo el prendimiento de la imagen. Al igual que el Miércoles Santo, los protagonistas son Judas, el cuadrillero de los sayones y la turba de la cola blanca, que repiten el acto celebrado el día de antes de la misma manera, aunque en esta ocasión tiene un especial encanto por la estrechura del lugar donde se celebra y el encanto, al realizarse junto a dos de las torres del castillo. El Viernes Santo por la mañana los protagonistas son dos judíos que, con la celada bajada, se dirigen hacia la turba en busca de Judas, con el que quieren hacer el trato para prender a Jesús. Los judíos le ofrecen unas monedas a Judas y se las depositan sobre una bandeja situada en el suelo. En las dos primeras ocasiones, Judas rechaza el ofrecimiento y retorna a la turba de judíos. Sin embargo, cuando los judíos han depositado treinta monedas en la bandeja, Judas las recoge y enciende para reconocer a Jesús. Hasta tres veces se acerca a Jesús. En la tercera ocasión, Judas descubre a los judíos quién es Jesús. Estos rápidamente se dirigen hacia la turba para que un grupo de judíos se acerque para prenderlo. Los judíos se introducen bajo las andas y en una rápida carrera se llevan la imagen de Jesucristo ante el júbilo del resto de los judíos, el movimiento exaltado de banderas y el toque estruendoso de tambores.

La sentencia de Pilatos (Viernes Santo por  la mañana)

Tras la realización del prendimiento, la imagen de Jesús vuelve al centro del Paseo y, desde el tablado del Paraíso se escenifica la sentencia de Jesús, que se recuerda en San Mateo 27.21-26, cuando Pilatos firma la sentencia de muerte de Jesús ante el pueblo judío. Para ello intervienen Pilatos y dos romanos de escolta –antiguamente participaban también cuatro acompañantes, Caifás y Anas-. El narrador recuerda el pasaje bíblico y los personajes participan en el acto con sus correspondientes diálogos. Caifás y Anás –que no aparecen en la actualidad- ofrecían la sentencia a Pilatos para que la firmase; a la tercera vez lo hace, aunque después se lava las manos ante el pueblo, finalizando el acto.

Las palabras del Ángel a Jesús y a la Virgen (Viernes Santo por la mañana)

En la Semana Santa de 2001 se recuperó la representación en la que el Ángel del Paraíso dice a Jesús Nazareno y a la Virgen de los Dolores las palabras de despedida antes de encerrarse la procesión. El acto tiene lugar en la bajada de la procesión al terminar la calle Alta, cuando el Ángel se coloca en un altillo y espera a la llegada de Jesús y de la Virgen.

El Ángel se dirige a la Virgen de los Dolores el Viernes Santo en Baena. FOTOGRAFÍA: F. EXPÓSITO

https://youtu.be/vNrPQLBDdq0

 

El sorteo de la túnica por los sayones (Viernes Santo noche)

Durante el recorrido de la procesión del Viernes Santo por la noche, la cuadrilla de sayones realiza en distintos tramos del desfile el paso del sorteo de la túnica, que simbólicamente representa el momento en el que los soldados romanos, tras ser condenado Jesús a la crucifixión, tomaron sus vestiduras e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Para ello un sayón porta una bandeja de mimbre y una túnica blanca y otro lleva un sillón plegable, una bolsa de cuero con tres dados y una bandeja de metal. El acto se inicia cuando el teniente cuadrillero de los sayones hace sonar con tres toques una campanilla. Entonces, los dos sayones se paran, abren el sillín y colocan encima la bandeja con la túnica. La bandeja de metal la dejan en el suelo. Es el momento en el que ambos tiran los dados, y el que gana coge la bandeja con la túnica.

Las tres caídas (Viernes Santo noche)

De reciente creación, la hermandad de la Vera Cruz de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús escenifica durante el desfile procesional las tres caídas de Jesús en su camino al Calvario. Para ello, los hermanos que portan patíbulo se arrodillan en tres ocasiones. La representación tiene lugar en la Plaza  de España, en la salida de la procesión y en la calle Mesones, cuando va camino de entrar en la iglesia.

El paso de la Resurrección (Domingo de Resurrección)

Aunque no se escenifica de manera completa, el paso de la Resurrección simboliza el momento en el que Jesús resucitado se presenta a María Magdalena, María Salomé y María la de Santiago. El acto se celebra en la puerta de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe antes de iniciarse la procesión.

 

El judío: introducción