Su importancia

Judas vende a Jesús, el Viernes Santo por la mañana. FOTO: F. EXPÓSITO

Las peculiaridades

Declarada de fiesta de interés turístico el 28 de noviembre de 1985, de interés turístico nacional de Andalucía el 26 de agosto de 1997 y, definitivamente, Fiesta de Interés Turístico Nacional el 18 de octubre de 2001, la Semana Santa de Baena es una de las más peculiares de España.

Más de dos mil judíos recorren las calles al ritmo del tambor, con sus liñuelos blancos y negros, con sus chaquetas rojas y sus coloridos plumeros. Tambores de pellejos y cajas metálicas, aros de madera y cordones de cáñamo, cuya declamación sonora traspasa los límites territoriales de la ciudad. Los tambores adquieren el carácter de materia sustancial de esta celebración baenense, ya que además de los judíos, centurias romanas y hermandades de tambor ronco lo asumen en su desfile.

Si el judío otorga el rasgo de espectacular a la Semana Santa baenense, la festividad adquiere su trascendencia religiosa con la devoción sentida del pueblo a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Si el judío es la sangre, Jesús Nazareno es el corazón latente que reconcilia a los baenenses con su tradición y espiritualidad.

La variedad es la otra gran característica que distingue a la Semana Santa baenense. Hermandades de vela, de capirote y de gorro de petaca, peculiaridades como los trajecillos blancos, o idiosincrasias como Los Sayones dan el colorido a los desfiles procesionales.

Al igual que sucede en otros pueblos cordobeses, las centurias romanas adquieren también protagonismo en Baena. Cinco desfilan con marcha marcial en la Semana Santa. Arte de redoble concentrado, armonía entre cornetas.

Y no se pueden olvidar sus peculiares representaciones de pasos durante los desfiles procesiones, ya se trate de la venta de Jesús, el prendimiento, el Baile del Evangelista o sermones del Antiguo Testamento.

 

El miserere