La organización actual

Judíos coliblancos, con las banderas, en la procesión del Miércoles Santo de 2017. FOTO: F. EXPÓSITO

En la Semana Santa de Baena desfilan dos turbas de judíos, los pertenecientes a la cola negra y los de la cola blanca. En la actualidad, la turba de judíos de la cola negra está integrada por ocho cuadrillas y un número de hermanos que alcanza los dos millares. Los judíos colinegros desfilan el Miércoles Santo por la noche (acuden invitados), en el desfile de las Estaciones, la procesión del Viernes Santo por la mañana y en la del Domingo de Resurrección. Por lo que se refiere a la turba de judíos de la cola blanca o coliblancos, se compone de ocho cuadrillas, participando en las procesiones del Miércoles Santo, el desfile de las Estaciones, Jueves Santo noche, Viernes Santo noche y Sábado de Gloria. Tanto los colinegros como los coliblancos realizan durante el recorrido procesional  el Paso del Evangelista, que consiste en una escenificación en la que toman parte los evangelistas. Un judío se acerca por detrás a un evangelista y trata de descubrir lo que escribe. El evangelista, asustado por la presencia del judío, comienza un espasmódico baile que contagia al judío y consigue despistarlo. El judío continúa su deambular.

El protocolo del judío

A lo largo de las décadas se ha consolidado un genuino protocolo que se constituye fundamental en la esencia del judío, por lo que su figura sería difícil de entender sin el respeto a esta serie de tradiciones. “Aquí todo está previsto, cada pieza encaja a la perfección dentro de un complicado sistema protocolario”, dice Juan Torrico.

La división en cuadrillas de la turba de judíos deja al frente de cada una de ellas a un cuadrillero, que en pro de la autoridad que debe aplicar en la buena organización y funcionamiento de la cuadrilla se ve privado de tambor durante el recorrido procesional, sustituyendo la caja por un bastón. El se situará en el centro de los primeros integrantes de la cuadrilla.

La turba, encabezada por dos banderas, tiene obligación de asistir a una serie de actos marcados en el protocolo: confesión, en la mañana del jueves (negros); Santos Oficios, el Jueves Santo por la tarde (las dos turbas completas); y asistir a las procesiones. De su realización y orden se responsabilizan dos cuadrillas de judíos, que son las que se conocen como de ‘cajas y banderas’ y de ‘pasos y fatigas’.

El protocolo contempla que las cuadrillas de cajas y banderas deben recoger con las banderas al cuartel o domicilio social de todas las demás. Cuando estén todas reunidas, deben ir a buscar al rey y, finalmente, recoger al hermano mayor. El cuadrillero de pasos también se encarga de ordenar o suspender los pasos de los evangelistas y es el que se responsabiliza tradicionalmente de recibir y despedir a la cola negra el Miércoles Santo.

En la primera mitad del siglo XX, los cuadrilleros de cajas y banderas se encargaban de recoger por separado a las demás cuadrillas de judíos, y luego se reunían en un lugar predeterminado. Con las dos banderas y los dos bastones recogían a los trompeteros, los evangelistas y al rey, y posteriormente a  las distintas hermandades que integran la cofradía, finalizando con los miembros de la junta directiva. Sin embargo, ahora los evangelistas se agregan a una cuadrilla y los trompeteros a otra, por lo que han perdido su privilegio. La turba sólo recoge al rey y a la directiva, mientras que las hermandades se concentran en torno a la casa del hermano mayor.

Primera cuadrilla de judíos de la cola negra, el Viernes Santo en Baena. FOTO: F. EXPÓSITO

 

La imaginería