La cola negra y la cola blanca

Dos judíos echan las cajas el Miércoles Santo. FOTO: F. EXPÓSITO

La división entre la cola negra y la cola blanca se ha relacionado con distintas hipótesis, hasta el punto de que se ha tratado de encontrar vinculaciones políticas o económicas. En el caso del origen económico, se ha asegurado que los judíos de la cola blanca pertenecían a personas de mayor poder adquisitivo, mientras que los de la cola negra tenían menores medios. Incluso, según la tesis de Juan Rabadán , las personas adictas a las ideas liberales eran llamadas ‘negros’, mientras que a los realistas-conservadores se les conocían como ‘blancos’. El desempeño de cargos de relevancia, dentro de las cofradías, por personas señaladas como pertenecientes a una u otra ideología, debió determinar, por generalización, la denominación de cofradía de “los blancos” o de “los negros”. Rabadán, incluso, señala que altos cargos de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno eran conocidos por sus ideas liberales, por lo que la cofradía que representaba fue llamada vulgarmente de los negros, frente a las otras, donde sus representantes presentaban una tendencia más conservadora.

Sin embargo, Juan Aranda Doncel descarta esta idea al considerar clave los estatutos de la Cofradía de la Vera Cruz y Santo Cristo de la Sangre y que ahí no se encuentren este tipo de razones para diferencias las colas. Según se dice en el artículo 36:

“Los hermanos de la turba de judíos llevarán trage de vestir encarnado con franja de color, casco de latón con plumero de color y cola negra, distinguiéndose los cuadrilleros, abanderados y hermanos de caja por usar las colas del casco blancas, llevando los cuadrilleros bastón y los hermanos lanza”.

Esta aportación de Aranda Doncel es excluyente, aunque no ha dejado cerrado el debate pese a que, como se indica en los estatutos de la Cofradía de la Vera Cruz y Santo Cristo de la Sangre, la cola negra será la habitual que lleven los hermanos de lanza, mientras que la cola blanca se reservará a los cuadrilleros, los portadores de las banderas y los que llevan las cajas.

La cita demuestra, además, que en 1895 todavía no se había producido la división de las colas, que los judíos llevan de manera mayoritaria lanzas en lugar de tambores, por lo que para hablar de la realidad actual del judío habría que remontarse ya a los felices años veinte de nuestra centuria, los años en los que se generalizó el tambor.

Los felices años veinte del tambor

Durante los años veinte de este siglo se consolidará de manera definitiva la Semana Santa de Baena, ya sea por la aparición de nuevas hermandades, con su estructuración actual, como por el impulso protagonizado por algunas hermandades que se encargarán de marcar las nuevas pautas y el compromiso social de las cofradías. En el caso de los judíos, se ha producido ya la transición de la lanza hacia el tambor, las cuadrillas se han reorganizado y se convierten en elemento fundamental de la celebración.

También se ha desencadenado la separación de las colas, blanca y negra. Mientras que los judíos de la cola blanca participarán en las procesiones del Miércoles, Jueves y Viernes Santo, los de la cola negra lo harán en las del Viernes Santo por la mañana y Domingo de Resurrección.

La Quinta en los años veinte del pasado siglo.

En esta etapa hay que hacer una mención especial a la figura de José Gan, que promovió la reorganización de la Quinta Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra y dispuso normas e iniciativas entre sus hermanos que luego serían seguidas por el resto de las cuadrillas. El 10 de abril de 1921, José Gan Roldán solicitó al cabildo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno la constitución de una nueva cuadrilla de judíos, para lo cual presentó el nombre de 32 hermanos más. La quinta de judíos de la cola negra estableció en su reglamento la obligación de utilizar pantalón oscuro y pañuelo de seda, a la vez que impulsó la celebración de San José y de los misereres. Uno de los aspectos más importantes que normalizó Gan fue la prohibición de militancia en la cola negra y en la cola blanca. Así se recoge en el artículo 10 del reglamento de 1924: “Queda facultado el cuadrillero para dar de baja en la cuadrilla, con pérdida de todos los derechos, al hermano que se hubiese alistado en alguna de las cuadrillas que pertenecen a la llamada cola blanca, siempre que se demuestre el hecho”.

El reglamento de la quinta también matizó cuáles eran los actos oficiales de la cuadrilla. Así, se estableció la participación obligatoria en la procesión del Viernes Santo por la mañana, la asistencia a la procesión del día de Jesús, y participar en el acto de la confesión y en el recorrido de los sagrarios el Jueves Santo. Esta cuadrilla estableció también la creación de una caja de auxilios mutuos, así se llamaba, para asistir a las familias cuando se produjera el fallecimiento de algún miembro de la cuadrilla. Además, Gan promovió actividades con fines sociales con las que se perseguía ayudar a personas o instituciones necesitadas.

El periodo de esplendor de los años veinte significó que durante esa década y la siguiente se hablase ya de varios miles de judíos los que desfilaban en la Semana Santa de Baena. Así se recogía en un artículo publicado el 11 de mayo de 1935 en la revista madrileña Estampa. El columnista, César de la Rosa, afirmaba entonces en una crónica que titulaba «Dos mil judíos tocan el tambor» lo siguiente:

«¿Imagina usted, lector, el estruendo de dos mil tambores que redoblan frenéticos a un tiempo, siempre el mismo compás, con un sonido ronco, monótono?… Dos mil tambores que no cesan de sonar un momento durante cinco días. Que los encuentra usted en el hotel, en la calle, en el café; que le persiguen por todas partes como el zumbar de millones de abejorros… Pues ésa es una de las más queridas y respetadas tradiciones de los baenenses. La mejor prueba de afecto que se les puede dar es oír con agrado la ‘música’ de los judíos (…). Todos -viejos y jóvenes, niños y ancianos, padres e hijos- ponen todo su afán en golpear furiosamente los tambores. Sus afanes del momento se llenan con tan pueril regocijo».

 

El judío: organización actual