Viernes Santo (y 3)

En aquellos años la cofradía del Dulce Nombre Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima era un modelo y un ejemplo para cualquier cofradía de España. La inmensidad de su patrimonio artístico, con algunas de las más bellas imágenes de la provincia y un Cristo de la Sangre deslumbrante, la diversidad de sus hermandades y la solemnidad de su recorrido procesional hacían de esta cofradía un permanente modelo a imitar, un desbordamiento de los sentidos de quien era creyente, pero también del que disfrutaba observando arte en la calle y antropología de una tradición única. Allá por el año 2000, la Agrupación de Cofradías decía en su memoria:

“La organización, espectacularidad y recogimiento acorde al momento que se representa es siempre elogiable en la cofradía del Viernes Santo por la noche. En esta ocasión se produjeron cuatro importantes novedades como fueron el estreno de los nuevos tronos de la Vera Cruz, Cristo de la Sangre, San Juan y Nuestra Señora de la Soledad. Al estar únicamente finalizadas las andas del Cristo de la Expiración, nos centraremos en este trono, que ha nacido del esfuerzo de una hermandad durante muchos días y noches y que tuvo una especial relevancia con su participación en Canal Sur para recaudar fondos al adoptar sus representantes un gesto que revitaliza y recuerda el espíritu cofrade que nos debe mover a todos. La delicada talla del trono, la solemnidad con que fue llevado realzan aún más la magnífica imagen que procesionan sus integrantes. Felicitaciones también de la Agrupación de Cofradías que se deben transmitir a la Única Cuadrilla de Judíos Arrepentidos por la celebración de su 75 aniversario y el completo programa de actos que ha organizado”.

La cofradía siguió creciendo en los años siguientes con un desfile que integraba hermanos de andas, romanos, judíos, sayones y figuras bíblicas en sus hermandades con el siguiente orden: Gallardete, Dulce Nombre de Jesús, Hermandad de la Veracruz, Hermandad del Cristo de la Sangre, Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias (centuria romana), Hermandad del Santo Sepulcro, Cruces Parroquiales, Evangelistas, Turba de Judíos de la Cola Blanca, Cuadrilla de Sayones, Hermandad de San Juan, Única Cuadrilla de Judíos Arrepentidos (enlutados), Hermandad de la Soledad, Corporación Municipal y Banda Municipal de Música.

Cristo de la Sangre, el Viernes Santo de 2019. FOTO: F. EXPÓSITO

Parecía que era consustancial el orden y la organización a esta cofradía desde su reorganización, como describiría allá por 1926 el periodista baenense Fernando Vázquez Ocaña:

“La procesión del Viernes Santo por la mañana se caracteriza por su brillantez, la de la tarde se singulariza por su orden. Constituye el desfile más ordenado, más severo de la Semana Santa de Baena. Corresponde esta procesión a la Cofradía del Dulce Nombre y el Santo Entierro y es su Hermano Mayor don Toribio del Prado Padillo. Sale el cortejo de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, viejo santuario, de hermosa leyenda de milagrería y elevado mérito por sus retablos churriguerescos y sus artesonados del más puro mudéjar.

Desde el medio día presenta el Llano de Guadalupe animado aspecto. Los baenenses acuden y toman plaza para ver salir la procesión. Allí se ven a las buenas mariquitas de los barrios más lejanos que vienen con sus sillas de enea y forman una especie de apretado anfiteatro desde el que no pierden detalle ni ocasión de murmurar; vense también a los jugadores de la cañaduz que clavan en los verdes tallos las monedas de cobre; allí los puestos de garbanzos tostados y la chiquillería y las mocitas, con sus trapitos de cristianar, como pimpollos primaverales. Aspecto de zoco bético.

Al filo del crespúsculo asoma por lo alto de la calzada la cabeza de la comitiva formada por las cofradías, que vienen “con la Parroquia”. El golpe de vista es magnífico. Flamean los gallardetes, las enseñas. Los airones blancos de la “turba” de la Cofradía dan la nota cándida. Retumban los tambores con sus redobles enlazados, y las trompetas lanzan su grito de guerra. El Llano de Guadalupe y el Paseo Nuevo, que es el más viejo del pueblo, y el llano de la Iglesia se pueblan de uniformes, de túnicas, destacan los hábitos negros y luengos de los numerosos hermanos del Santo Sepulcro; las casacas amarillas de los “sayones”; las rojas chaquetas de los “judíos”; las túnicas moradas de los trompeteros.

Un momento parece que todo queda ensimismado. Se oye un toque extraño, sordo, de muerte. Son los “tambores enlutados” de la minúscula cofradía de este nombre -seis afiliados- y de los Profetas, que esta tarde cambian las suntuosas vestiduras por negros ropones y se dedican a tocar unos raros tambores de luto que llevan entrapada la piel de los parches. Pero todos estos ruidos son dominados por los redobles de las turbas rivales, la de la “cola blanca” y la de la “cola negra”, cuyos mejores tamborileros se puede decir que están desafiados desde la víspera de San José, la noche pagana de los candelorios. Desde esa noche los hombres de Baena se dedican a admirar a quien arma más ruido…”.

Este bello texto del periodista que fue amigo de Juan Negrín, y que lo acompañó en su exilio de 1939 a Francia, fue publicado en la revista “Andalucía” cuando nadie pensaba lo que vendría después. Casi ocho décadas más tarde, dos de sus nietas pudieron ver salir la procesión del Dulce Nombre de Jesús desde las puertas de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el mismo templo en el que se casaron sus abuelos maternos. Era un 6 de abril de 2012. La Semana Santa unía a dos descendientes de la Baena del exilio con su pueblo.

Josefina y Laura Fernández, nietas de Fernando Vázquez Ocaña, en 2012 en Baena.

Ese Viernes Santo de 2020 continuaron las labores de desinfección por las calles de Baena, como anunciaba el Ayuntamiento en su página de Facebook: “El delegado de Salud, José Gomez, quiere dar las GRACIAS a todas las instituciones y particulares que desinteresadamente quieren aportar su granito de arena para combatir el maldito virus. Esta tarde, continuaremos con la desinfección a partir de las 17.00 horas.

#GraciasBaena #pronto #volveremosalacalle

En los periódicos se anunciaba que el confinamiento se extendería, al menos, hasta el 10 de mayo, el Ministerio de Sanidad aconsejaba llevar mascarillas en lugares con aglomeraciones y que la vuelta al trabajo en algunas actividades se produciría a partir del lunes 13. El día había despertado con el fallecimiento de otras tres personas en Córdoba por el coronavirus y 32 nuevos contagiados, con lo que se llegaba a 1.116 infectados. A estas se unirían a lo largo de la jornada otros tres muertos, todos mayores, en residencias de Belalcázar y Rute. La imagen de la Virgen de las Angustias vestía más enlutada que nunca. Y Baena, resignada, veía cómo se iba cerrando una de las Semanas Santas más tristes de su historia, difícil de olvidar siempre, a la espera de que llegase la resurrección.

admin

Entusiasta del aprendizaje permanente, soy doctor en Periodismo. Disfruto con la historia de la comunicación y el periodismo corporativo y las nuevas formas de comunicación. En mis ratos libres, investigo sobre Baena, pueblo en el que nací, y sus tradiciones.

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