No habría procesiones

Había que remontarse a 1933 para encontrar la fecha en la que no hubo ninguna procesión de Semana Santa en Baena. Algún año se suspendieron algunas estaciones de penitencia por la lluvia, pero lo que ocurrió en 2020 fue extraordinario. No fue fácil la decisión cuando estaba todo preparado. Ese año iba a pregonar la Semana Santa José Carmona y Jesús Malpica exaltaría la figura del judío. El 13 de marzo, la Conferencia Episcopal hizo unas orientaciones en las que se llamaba a suspender las procesiones y, al día siguiente, todo se precipitó. Aunque en la mañana del 14 de marzo no había nada claro y se instaba a una reunión de la Agrupación de Cofradías para la siguiente semana, el comunicado de la suspensión llegaría en la tarde-noche de ese día al tomarse esa decisión en otras ciudades como Sevilla o Córdoba:

“La Agrupación de Cofradías de Semana Santa en unión de nuestras Cofradías y escuchado el sentir del Excmo. Ayuntamiento de Baena, contando con la aprobación de nuestros Consiliarios y ante la realidad sanitaria expuesta, la elevación del nivel de riesgo acordado por la Junta de Andalucía, las medidas dictadas por el Gobierno de la nación, como ha sido la declaración del estado de alarma y las recomendaciones dictadas por la Conferencia Episcopal Española, acuerdan por unanimidad y en uso de las competencias que les han sido atribuidas por el Excmo. y Reverendísimo Obispo de Córdoba:Suspender los desfiles procesionales de la Semana Santa de Baena 2020.Con el deseo de que esta compleja situación se paralice, apelo a la conciencia de los ciudadanos para que respetando esta dura decisión y contribuyendo al seguimiento de las normas que mandan las autoridades, consigamos vernos lo más pronto posible libres de esta enfermedad”.

El texto lo firmaba Guillermo Iván Bernal Trujillo, presidente de la Agrupación de Cofradías.

¿Qué podían sentir los baenenses en esos días? ¿Frustración, impotencia, resignación, malestar? La Semana Santa estaba unida indivisiblemente al baenense. El vacío provocado fue tremendo. Volvieron los recuerdos de su primer tambor, de la primera bendición de Jesús y aquella música triste de miserere, cuando por primera vez vistió la túnica de su hermandad. Regresaron los olores a magdalenas y pestiños en el horno de mangaverde. Los días en los que los familiares emigrantes regresaban a Baena. El toque destemplado de algún tambor que aún no estaba fino. Y su primera revista Cabildo, aquella que don Manuel Guijarro le entregó para que la vendiera entre sus familiares al precio de 500 pesetas. Rememoraba a don Virgilio Olmo, aquel cura de Santa María la Mayor que en 1981 creó la procesión del Domingo de Ramos; a aquellos niños hebreos que no dejaban de mover la palma como si tuviera vida; y a Pablito Lucena, el dueño de la librería que fue uno de los grandes artífices de aquel bello pórtico de la Semana Santa de Baena y que, tras el fallecimiento del sacerdote, tuvo en dos de sus hijos a dos de los primeros hermanos mayores de aquella entrada triunfal en la Almedina.

Con el paso de los años, Virgilio Olmo daría nombre a una pequeña calle. Nadie olvidó su trabajo para que la iglesia de Santa María la Mayor fuera restaurada. Pero en esos momentos solo se pensaba en la gravedad de la situación sanitaria. No hubo disenciones ni fanatismos. El maldito virus unió a la población en un sentir general: había que adoptar todas las medidas de prevención necesarias para evitar que la pandemia se extendiera. Nadie sabía entonces lo que ocurriría. Hoy, pasado el tiempo, lo mismo que se recordaba entre los más mayores del municipio el Año del Hambre o la llegada de la democracia, los que fueron parte de esos días de la pandemia no olvidan la incertidumbre y preocupación que tuvieron, aunque también la solidaridad que se extendió entre los baenenses para tratar de ayudar a los que peor lo pasaron…

admin

Entusiasta del aprendizaje permanente, soy doctor en Periodismo. Disfruto con la historia de la comunicación y el periodismo corporativo y las nuevas formas de comunicación. En mis ratos libres, investigo sobre Baena, pueblo en el que nací, y sus tradiciones.

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