El vocabulario de la Semana Santa de Baena

Enrique Luque, artesano del tambor en Baena. FOTO: F. EXPÓSITO

Por el vocabulario nos conocerán

Por Francisco Expósito (*)

Para comprender la Semana Santa de Baena hay que conocer su vocabulario, el significado de los términos que se emplean con sentidos que son únicos en Baena por la peculiaridad que encierra nuestra celebración. ¿Quién no ha leído o escuchado a personas de Baena o de otros lugares discernir sobre algún aspecto de la Semana Santa confundiendo términos porque se desconocía la historia y el correcto uso que se le otorgaba a la palabra? Sin duda, estamos hablando de uno de los elementos más importantes para descubrir por qué es diferente la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo en Baena y evitar confusiones. Por eso hay que remarcarlo. Cuando hablamos del vocabulario de la Semana Santa de Baena debemos considerar que se trata de una de nuestras grandes riquezas, un gran valor que también contribuye a distinguirla de otras de Córdoba y de Andalucía. Aquí no es lo mismo una cofradía que una hermandad, ni un nazareno tiene el mismo significado que en cualquier otro municipio. Aquí tampoco se habla de costaleros para referirse a los cofrades que portan sobre sus hombros las imágenes; se trata de hermanos de andas. ¿Y qué decir del vocabulario que envuelve al judío? Arreos, tahalí, reventona, liñuelo, llave, chillón o bordón, tambor de caña, redoble, acompañamiento, cajas y banderas, pasos y fatigas, fondo, prensa, pellejo, … El término tambor se refiere a la caja de percusión que identifica al judío, pero puede ser de chillones, en el judío o el romano, o ronco, en alguna de las cinco hermandades que lo llevan. O, ¿por qué no puede ser que estemos hablando de la revista promovida en los años sesenta por los Amigos del Arte, que tenía esa denominación?

Tampoco se debe obviar el significado que adquieren los pasos o representaciones que se escenifican y que también definen nuestra Semana Santa, desde la Venta de Jesús, al Prendimiento, el Baile del Evangelista, el Abrazo de los Apóstoles, la Ofrenda de Tributos y Martirios, el Sermón del Paraíso, la Venta de la Túnica o el Descendimiento.

Desde el Concilio de Trento se ha ido configurando una terminología propia que suele confundir a quien no es de Baena porque desconoce la organización y estructura de la Semana Santa, pero una vez que se profundiza en ella es más fácil disfrutar de un patrimonio único. Por eso es tan importante velar porque esos significados que adquieren las palabras no se erosionen o se desvirtúen al utilizarse sin asignarle su verdadero sentido. ¿Saben qué significa tarabito para una persona que no es de Baena? Buscaba encontrar la palabra en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), pero no la localicé. Sí aparecía en un artículo publicado en una revista de los años cincuenta (Archivum[1]), que recogía un vocabulario de Cabra y de los municipios de alrededor. Se decía que, en Zuheros, tarabito era la “cría de perro, hija de pachón y podenca o viceversa”. En Baena, un tarabito es un cofrade que pertenece a hermandades de la cola negra y de la cola blanca, lo que ha generado disputas entre hermanos y ha sido un factor limitante para ocupar cargos de responsabilidad en hermandades y cofradías.

En Baena también se ha hablado de innovadores y tradicionalistas en décadas pasadas para referirse a quienes incorporaron estilos de otros lugares o a aquellos que defendieron la tradición de la Semana Santa frente a las novedades. En un artículo de 1935, precisamente, se recogía esta diferenciación: “Los tradicionalistas y los innovadores tenían razones en su pro y en contra de sus adversarios. Los unos se llamaban amantes de Baena, los otros reformadores, gente que traía nueva savia”[2]. En este texto se recordaba lo que sucedió años antes: “Cuando se inició el impulso de nuestra Semana Santa hace unos doce o quince años, los impulsores, al decir de algunos, se orientaron mal, porque en vez de resucitar las hermandades propias de nuestro pueblo que lamentablemente habían desaparecido, trajeron de fuera e implantaron otras diferentes que existían: ya en pueblos de la provincia (Puente Genil, etc.), ya de la gran maestra de procesiones, que es Sevilla”[3].

Y, ¿qué decir de la confusión que se produce entre hermandad y cofradía cuando alguien de fuera hace un relato sobre nuestra Semana Santa? Cuando tratas de hablarle de estas peculiaridades y le dices que en Baena hay siete cofradías, rápidamente hace el comentario: “¿Sólo hay siete?”. Es entonces cuando hay que explicarle cuál es su organización. La cofradía es el eslabón superior de la estructura semanasantera en Baena, y le decimos que existen siete que impulsan las procesiones del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. Cada cofradía, salvo la de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y la del Santísimo Cristo del Perdón, que están formadas por una sola hermandad-cofradía, se divide en hermandades y algunas de estas hermandades en cuadrillas. También hay que diferenciar si estas cofradías son de la cola negra o de la cola blanca. Y, entonces, comienza otra explicación para aclararlo todo. Como disfrutamos hablando y describiendo nuestra idiosincrasia, corregiremos a los que nos preguntan quiénes son los “colirrojos”.

No podemos olvidar tampoco lo que significa nazareno en la Semana Santa de Baena. Todos sabemos que son los integrantes de la hermandad de Nazarenos, perteneciente a la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. En cualquier otro lugar nazareno se identifica con cofrade o hermano, lo que no ocurre aquí.

Esa importancia del vocabulario y de la Semana Santa en Baena ha roto las paredes tradicionales de la Cuaresma por su enorme influencia en la economía y la actividad social y cultural, lo que ha provocado que desde hace muchas décadas mantenga una repercusión significativa en la localidad. Palabras de su vocabulario se han trasladado a nombres de empresas, colectivos culturales y sociales o han identificado a publicaciones en las últimas décadas, como ha sucedido con revistas como Tambor, Cabildo o Tahalí.

En este vocabulario se recogen más de 220 términos que incluyen esas diferencias con el objetivo de remarcar que es una de las grandes peculiaridades de nuestra Semana Santa[4], junto a la idiosincrasia del judío, la diversidad de hermandades, la organización de representaciones en las procesiones o actos litúrgicos y la importancia de algunas de sus imágenes, talladas por algunos de los más destacados imagineros del barroco granadino. Seguro que existen términos que se han quedado fuera y otros que podrían ampliarse mucho más. Seguro que por una evolución que no he logrado captar o por un simple despiste, se ha podido trasladar algún error indeseado. Espero que sean los mínimos.

En las próximas páginas he tratado de acercar nuestra Semana Santa a través de su vocabulario. Y es que nuestra Semana Santa ha ido cambiando con el paso de los siglos, de las décadas y los años (¿quién nos iba a decir que el fondo de tambor se llegaría a hacer de acero inoxidable?), al igual que algunos de los actos que se han venido celebrando, por lo que hay que tener en cuenta esas variaciones que se han producido, por ejemplo, en la organización de pasos, con la incorporación de hermandades, la modificación de algunos materiales de los arreos o, incluso, el empleo de elementos como la prensa, esa máquina que nos permite apretar el tambor con mayor facilidad y que se incorporó en el último tercio del siglo XX. Pero, pese a estos cambios que también han llegado a nuestro vocabulario, es responsabilidad de todos conocerlo, manejarlo con propiedad y evitar su empobrecimiento por la incorporación de significados que no son habituales de Baena.  

 

El vocabulario completo en el siguiente enlace:

http://www.semanasantabaena.es/vocabulario/

 

(*) Artículo publicado en la revista Cabildo 2019.

 

Notas

[1] La revista Archivum era editada por la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo y la referencia aparece en el número 2 y 3 (Tomo V). El artículo lleva por título “El habla de Cabra: vocabulario” y está firmado por Lorenzo Rodriguez-Castellano.

[2] Nuevas, 25 de marzo de 1935. Artículo de Ramón de Prado Santaella, titulado “Los tradicionalistas y los innovadores”.

[3] Ibidem.

[4] Agradezco el inestimable asesoramiento de Julio Fernández, Manuel Guijarro, Francisco Lozano y Jesús Alba para confeccionar este vocabulario de la Semana Santa de Baena.

 

Crisanto Hidalgo, cofrade ejemplar

admin

Entusiasta del aprendizaje permanente, soy doctor en Periodismo. Disfruto con la historia de la comunicación y el periodismo corporativo y las nuevas formas de comunicación. En mis ratos libres, investigo sobre Baena, pueblo en el que nací, y sus tradiciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.